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Solo están permitidos los avisadores //Jose Antonio Martín Grande

26 de Marzo de 2015

Obviamente, la primera receta para evitar que le sancione un radar es respetar siempre los límites de velocidad. No obstante, y como ya le hemos contado en otras partes de este reportaje, puede conocer la ubicación de los fijos visitando las páginas web de la DGT o de los servicios de tráfico de Cataluña y del País Vasco. En ellas encontrará todos los datos, incluso bajo la forma de coordenadas geográficas, para que no le pillen desprevenido.

Además, si como ha prometido la DGT sus equipos móviles dejan de estar escondidos, con un poco de atención podrá descubrirlos. Aunque no siempre será fácil (piense en los de trípode), le exigirá una atención extra y los agentes catalanes y vascos no han dicho que vayan a ser tan transparentes como los de la Guardia Civil.

También puede confiar en la tecnología, si bien desde la reforma legal del mes de mayo de 2014 sólo son legales los llamados avisadores, que pueden ser aparatos en sí mismo o una funcionalidad incorporada a un sistema de navegación. Como mínimo, cuentan con la información pública sobre los radares fijos, a la que pueden añadir otra sobre dispositivos móviles basadas en avisos generados por una comunidad de usuarios, o en listados de denuncias de clubes o asociaciones de defensa de los automovilistas. Pero es una información muy aproximada.

En cambio, si le descubren con un detector de radar, tendrá que hacer frente a una multa de 200 euros y perderá tres puntos del carné. Estos dispositivos siempre estuvieron prohibidos, aunque un fallo en la redacción de la reforma de la ley de tráfico de 2009 permitió su uso. Ese fallo se solventó el año pasado ya que su misión es 'rastrear' el espacio que el coche tiene por delante y avisar si detecta los haces que emiten los radares.

El uso de los inhibidores está mucho más castigado: 6.000 euros y seis puntos del permiso. Lo que hacen es alterar el funcionamiento del cinemómetro, al modo de un perturbador de frecuencias.